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March 9, 2009

por Arí Maniel Cruz

Si vale la pena hablar de algo sobre estos primeros días del Clásico Mundial De Béisbol es sobre la calidad del equipo japonés. En sus primeras salidas han demostrado por qué son los campeones del mundo apaleando a sus contrarios al punto de humillarlos. Aunque cayeron en 1-0 ante Corea del Sur(Campeones Olímpicos 2008) dos días después de haberlos aplastado 14-2, y con su pase a la próxima ronda en el bolsillo, siguen siendo el equipo a vencer y el mejor que ha jugado. En cambio, si miramos el panorama del resto del Clásico sería difícil señalar un equipo que demuestre una superioridad tal sobre sus oponentes.  En título y teoría, se supone que el equipo de Estados Unidos sea por mucho el mejor del mundo partiendo de la premisa de que es en este país donde se juega el mejor béisbol  y dónde, con cierta arrogancia, cada año proclaman un campeón de la Serie Mundial.  Ahora, ese argumento está lejos de la verdad. El poderoso equipo estadounidense lucho para vencer a Canadá y aunque parecería que apalearon a Venezuela, no fue así. El equipo del sur tuvo el juego en sus manos mientras el duelo era uno de inicialistas pero debido a las reglas del Clásico en cuanto a la participación de los lanzadores, los bolivarianos sufrieron la inexperiencia de su relevista.  Otra potencia que fue sorprendida fue República Dominicana quienes cayeron ante Holanda. Eso nadie lo vio venir, al menos en este lado del mundo.   Lo mismo pasó con Australia y México en suelo azteca.  La fanaticada que se dio cita en la capital mexicana vio a su escuadra caer y por pela. Los bates australianos hicieron al as mexicano Oliver Pérez sufrir desde la misma primera entrada.  El tricolor lucho y retomó el partido pero de la misma forma lo entregó.  Sólo falta saber de Cuba quienes  hicieron lo que esperaba con Sur África.  Mañana ante Australia sabremos si Cuba es el crack de occidente como Japón es el de oriente

Filed under: Deportes — Tags: , — aricruz @ 1:49 pm
March 3, 2009

Por: Fernando Cerdeña

fercer@yahoo.com

Conocí a John en la barra del restaurante italiano en el que yo era bartender en New York, tres veces a la semana se reunía con su familia para cenar, el siempre llegaba más temprano para beber 4 o 5 Martinis con tres aceitunas. Por tres años que tuve ese trabajo, él y su familia fueron mis mejores clientes, sus propinas generosas, pero su conversación, su cariño hacia mí no tenia precio, me invitaron varia veces a su casa, una bonita casa en una de las mejores áreas de Long Island, gente muy sencilla, sobre todo muy generosa, estamos hablando del año 2000.

Hace una semana estaba en New York y necesitaba ropa interior mas abrigada, el frio era insoportable, no fui preparado, camino por uno de los almacenes de Wal-Mart buscando la sección hombres, como estaba apurado, vi uno de los empleados de espalda y me encamine hacia él para preguntarle donde podía conseguir lo que necesitaba, al preguntarle voltea, ¡mi amigo John!, no nos veíamos 9 años, nos dimos un fuerte abrazo, intercambiamos teléfonos, lo note esquivo, me dijo donde estaba la sección que buscaba y nos quedamos en encontrar al día siguiente en el restaurant donde nos conocimos. Me paso por la mente ¡qué raro, que hace John trabajando aquí!, como ya aprendí la lección de que el trabajo no es deshonra, no le hice caso. En la mañana siguiente me llama, me dice que mejor la reunión sea en su casa ya que su familia me quería ver, yo encantado, 8 de la noche fue el pacto.

Me dio gusto ver a su hijo, su nuera, sus nietos, su esposa Mary murió hace 3 años, -cáncer-, me quede frio de impresión, ella era la razón de vivir de mi amigo, debió ser duro para él. A pesar que la diferencia de edades (yo tengo 51 y el 72 años) siempre tuvimos una buena comunicación, el habla 4 idiomas, el español perfecto, muy educado, leía de todo y siempre su conversación era agradable; terminamos la cena, su hijo y familia se despiden, nos quedamos tomando un vino, ¡nunca vi a una persona llorar tanto y con tal profundidad!, fueron los 20 minutos más tristes de mi vida, ver a mi amigo John desfogarse, ver que cada lagrima tenía un peso y un color de tristeza, amargura e impotencia. Lo acompañe en su dolor, mudo, solo escuchando  su pena. Un hombre que trabajo desde muy joven, que tenía su vida resuelta, hombre de bien, ayudo siempre a quien se lo pidió, hombre creyente, practicante en la fe, buen padre, buen esposo, mejor amigo, solo cometió un error en su vida, confiar todo el esfuerzo de su vida a una compañía de inversiones que lo dejo en la calle, sin un dólar, sin plan de retiro, sin seguro médico, sin poder vender su casa y tener que volver a trabajar para pagar las cuentas. Fue a la guerra, trabajo por su país, pago sus impuestos, voto por lo que creía, nunca tuvo ni siquiera un ticket de manejo, crédito perfecto, ¿qué fallo?, confiar en la clase política de este país, que en vez de hacer su trabajo de proteger a la sociedad que los eligió, protegen sus intereses o de los que los financiaron, prefieren votar en contra de los proyectos que presentan los que les ganaron las elecciones a votar por el bien del país, ¡miren lo que está pasando en el congreso!, Republicanos contra Demócratas, no importa que sea por el bien del país, si viene de ellos hay que trabarlo, hay que bloquearlo, hay que votar en contra y viceversa.

“Lo único que lamento Fernando es no haberme involucrado mas con la política de este país, pensé que los congresistas, los políticos, el presidente de mi país me protegería, recuerdo tus palabras, hay que involucrase más en la vida cívica y política de este país, en ese momento no lo entendía, pero al verme lo que me paso y ver en mi trabajo a miles que están en la misma o peor situación que la mía, me doy cuenta que estabas en lo correcto”, sentí  una profunda admiración por mi amigo, y una gran satisfacción de por lo menos ya una persona entendió mi mensaje, aunque tarde.

Filed under: Noticias — Tags: , , , — pcastrillon @ 9:27 am

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