V-me TV: Blogs

November 10, 2008
Por: Enrique Rodríguez Coello

enriquerodriguezcoello@yahoo.es 

 

 

 

 

El fenómeno de ilusión global por la victoria de Barack Obama tiene tanto de enternecedor como de sorprendente. En el caso de España es particularmente llamativo porque todos y cada uno de los partidos políticos, desde la izquierda hasta la derecha, han recibido como propia la victoria del Senador por Illinois en las  elecciones presidenciales.

Tomemos como ejemplo los dos principales partidos de España, uno pertenece a la socialdemocracia (P.S.O.E) y el otro (P.P) al conservadurismo con elementos de democracia cristiana. Es realmente digno de tener en cuenta como ambos hacen suyo a Obama mientras están en constante enfrentamiento en los asuntos de política doméstica. Además han tenido graves desencuentros en como debían ser las relaciones con la administración Bush. 

La prensa española, tan propensa al partidismo, también ha sucumbido a los encantos de Obama, desde los medios más afectos al gobierno actual, hasta los más nostálgicos del gobierno anterior. Sólo algunos elementos periodísticos más derechistas, con su legendaria clarividencia, apostaron fuerte por McCain y así les ha ido. 

En realidad la clave del éxito y de la casi unanimidad mundial, está en la forma en que el propio Obama plantea su praxis política. Basándose en la sensatez, en la ausencia de prejuicios y tópicos pero sobre todo en la aplicación del sentido común, que no es el más común de los sentidos y evidentemente tampoco lo era en la administración Bush. 

En Europa sabemos que nada o casi nada puede hacerse en el mundo sin el concurso de los Estados Unidos, por eso en estos tiempos donde el viejo continente se mueve entre el ego indomable de Sarkozy, la fragilidad de Brown y la inconsistencia de Zapatero, Obama también ha conseguido que prácticamente todos los gobiernos hayan recibido con alegría su llegada. Eso sí, Silvio Berlusconi, un político que personifica todos los males que han aquejado a la política italiana de los últimos 30 años, no ha perdido la oportunidad de nadar contra la corriente dominante pro Obama. 

Así que aunque sólo sea por haber conseguido una cierta comunión entre izquierda y derecha en la felicidad por su llegada, sea bienvenido Presidente Obama, le esperan tiempos complicados así que suerte, que falta le hará.

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November 5, 2008

Por: Fernando Cerdena

fercer@yahoo.com

Famoso refrán muy cierto, cuando usted este leyendo este articulo ya se sabrá quien gano las elecciones, si gana McCain, ¡no los merecemos!, los que queremos el cambio, no hemos podido convencer a los cómodos y comodines, no hemos podido hacer que muchos hagan su parte, de ser parte activa de la vida cívica, política y no solo social de este país. Espero que gane Obama, por el bien de todos y habrá que trabajar duro apoyándolo para sacar a nuestro país de ser la primera “prepotencia” del mundo, a ser la primera “potencia” del mundo, pero sobre todo para que la gente de este país participe mas activamente en la vida política, hace dos años comenzó la crisis con el cierre de miles de pequeños negocios, en Chicago, New York, Washington, Charlotte y en cualquier ciudad del país se veía letreros, FOR RENT, FOR SALE, FOR LEASE, nadie hizo caso, nadie quiso decir nada.

La campaña electoral ha dejado ver también muchos cómodos y comodines, que hace varias elecciones siguen en lo mismo, por ejemplo los cubanos, no pasan lo que pasamos la mayoría de latinos, ponen el pie en el territorio y tienen los papeles, ¿Por qué?, ¿porque Fidel sigue en la isla?, creo que por tantos años, con el poder político y económico que tienen los cubanos en Estados Unidos ya hubieran podido hacer mucho, para que eso cambie. Si la política de bloqueo no ha funcionado ¿porque no hacen otra cosa?, ¿Cómo un puñado de gobernantes alcohólicos pueden mas que una potencia?, sabemos que muchos, no todos, la mayoría de los que viven allí quieren venirse a este país y creo que por ahí viene la cosa, un cubano me dijo textualmente: “me jodi, visaron a mi familia en Cuba, viene mis hermanos, hermanas, sobrinos, etc. tengo que tenerlos en mi casa y conseguirles trabajo, lo peor que esta gente no esta acostumbrada a trabajar”, la mafia de políticos cubanos que hay en Miami, son como el perro del hortelano no hacen nada, ni dejan hacer nada y son republicanos.

Cada vez que veo noticias de México, me causa angustia, porque no se si dirán que hubo mas muertos, por el narcotráfico, o algún político salga con cada burrada. “Legalizar la marihuana”, fue una de las ideas brillantes de un personaje medio dormido y con cara de hambre, lo peor es que al igual que en este país nadie dice nada, pueden proponer lo que sea y nadie dice nada. “Deportar a los cubanos que sean detenidos en territorio azteca”, ¿con que derecho podemos reclamar aquí un mejor trato a los indocumentados, teniendo a nuestro vecino haciendo exactamente lo contrario?, a la que deben deportar a la luna es a Niurka Marcos para que se le quite ese aire de concejera-virgen-novata. México lindo y querido, que políticos, vedetes, mudos y narcotraficantes que te manejas.

La cara de felicidad, de éxtasis que ponían los venezolanos que eran enfocados por las cámaras del gobierno, a propósito del envió al espacio de un satélite bolivariano, verdaderamente causaban risa, que ignorancia en los comentarios, a la pregunta, ¿Qué opina de este momento?, los partidarios del gorila de Chávez respondieron: “pondrá a Venezuela en el primer mundo”, “nos dará mayor producción y por lo tanto mas alimentos”, “será para dar servicio a nuestros amigos del continente”, lo que no saben los servicios de inteligencia que ese satélite será usado por los rusos para espiar, seguro que no será a Cuba, mi querido tío Sam. Lo que se, es que el Banco Mundial enviara una misión de emergencia a Venezuela, porque se han dado cuenta que en el gobierno de Chávez hay mucho “producto bruto interno”

November 2, 2008
Por: Antonio Ruiz-Camacho
El debate sobre el origen y la complejidad racial de Barack Obama no parará en dos semanas, una vez que concluyan las elecciones en las que, en este momento, un sinnúmero de encuestas lo dan como ganador. Aun si pierde, la discusión sobre cuál fue el peso de su singular perfil socioetnográfico en la decisión de los votantes se extenderá por tiempo indefinido. Aun más, me atrevo a decir que será materia de estudio en universidades durante años porque, aunque intente rehuir del lugar común, es verdad que estas elecciones y el papel que Obama ha jugado en ellas pasarán a la historia no sólo de Estados Unidos, sino del mundo entero.
En las últimas semanas ha arreciado el análisis sobre el impacto que el perfil racial de Obama tendrá en el resultado electoral. El fin de semana pasado, The New York Times Magazine se preguntaba en su portada”Can Obama Close the Deal With Those White Guys?”, en referencia a los esfuerzos del candidato demócrata por ganar el voto de la clase trabajadora anglosajona, religiosa y conservadora, mientras que la revista Harper’s, en su edición de octubre, analizaba la relación entre el voto judío y el candidato demócrata en el artículo Obama’s Jews, por mencionar sólo dos ejemplos.
Si una buena cantidad de analistas, medios de comunicación y personas en la calle se está preguntando si los resultados de las encuestas que dan ventaja a Obama sobre el republicano John McCain están reflejando exactamente lo que pasará el martes 4 de noviembre, es precisamente por qué todo el mundo se está haciendo la misma pregunta, de diferentes maneras: ¿están los Estados Unidos dispuestos a elegir al primerpresidente de color en su historia?
Yo, desde luego, no tengo la respuesta y, como el resto de muchas personas que conozco y que desean ver llegar a Obama a la Casa Blanca, unos días me siento más confiado al respecto que otros. Como me lo dijo recientemente un compañero periodista: “me siento cautelosamente optimista”, y pienso que sí, que este país ya está listo para ello, pero también es cierto que me desenvuelvo en un entorno mayoritariamente liberal y que el hecho de ser un inmigrante de origen latinoamericano me hace sentir una empatía casi natural por la causa de Obama.
Lo que sí tengo es un buen número de razones por las cuales los inmigrantes, incluso aquellos que no podremos participar directamente en este ejercicio electoral, deberíamos hacer lo que esté a nuestro alcance para que Obama llegue a la presidencia. Porque podemos hacerlo. Aunque no podamos votar, podemos hablar con nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo y empleadores que sí podrán hacerlo y explicarles por qué vale la pena votar por él. ¿Tenemos derecho a participar en el proceso político sin importar nuestro estatus legal o nacionalidad? Si vivimos aquí, pagamos impuestos aquí, nuestros hijos van a las escuelas de aquí y nuestros empleos están en riesgo (o no) aquí, claro que tenemos derecho a influir en el resultado electoral.
Obama vivió fuera del país durante una temporada, en Indonesia. Debió convivir con gente diferente a él, desenvolverse en un ambiente que le era ajeno. Se vio distinto a los demás y en la necesidad no sólo de integrarse a ese lugar, sino de intentar entender a la gente que lo rodeaba. En síntesis, ha sido un inmigrante, y para alguien que ha vivido siempre en su país de origen es muy difícil–aunque no imposible–entender el proceso único de adaptación por el que pasa quien deja su país para instalarse en otro.
El padre de Obama era inmigrante también. Él sabe que parte de su origen está en otras latitudes, pero que su futuro es inequívocamente estadounidense. En ese sentido, millones de estadounidenses con orígenes foráneos pueden sentirse identificados con él. Y no sólo eso, el mundo entero está prestando atención a su candidatura porque ven en él a un líder americano–en el sentido geopolítico del término, aunque sea impreciso–capaz de integrar otras visiones del mundo, además de la unilateral estadounidense, a su manera de liderar al país que, pese a todo, sigue determinando en inmensa medida lo que ocurre con el planeta en su conjunto.
Finalmente, Obama está llamando a los padres de grupos minoritarios a involucrarse más en la educación de sus hijos y está abogando por que los jóvenes y niños en todo el país, sin importar su origen, aprendan un segundo idioma. Los padres latinos nos beneficiaremos de lo primero, porque en nuestra cultura aún prevalece la idea de que la crianza de los hijos es un asunto eminentemente femenino, que corresponde, primera y primordialmente, a las madres de familia. En cuanto a lo segundo, nos beneficiaremos todos, porque un país bilingüe siempre es un país más preparado.
Muchas de las cosas que Obama está prometiendo, como ocurre con cualquier político, se quedarán en la retórica de la campaña electoral; algunas otras no llegarán a concretarse porque necesitará de la voluntad política de los representantes y senadores de ambos partidos, lo cual escapa a su control. Sin embargo, su llegada a la Casa Blanca marcaría un enorme precedente, especialmente entre los niños y los jóvenes de este país–y de muchísimos otros donde el racismo y las tensiones entre diferentes minorías aún están tan enraizadas en la cultura que ni siquiera forman parte del debate nacional–y de todos los orígenes, quienes a partir de enero, si es que las encuestas actuales coinciden con el resultado final, podrán verse reflejados en Obama y darse cuenta de que ellos, sin importar de dónde vengan, cuál sea su origen o su componente étnico, también podrán ser presidentes algún día. Y ése es el sueño más inequívocamente americano que puede haber.
October 24, 2008
Por: Enrique Rodríguez Coello
enriquerodriguezcoello@yahoo.es

Los que seguimos la política en España tenemos una irremediable tendencia a comparar con otras democracias consolidadas, especialmente con la estadounidense, probablemente porque somos un país adolescente en cultura democrática y buscamos fuera lo que creemos que en casa falta.

En España la participación electoral es alta y se ha mantenido así desde 1977, año de las primeras elecciones democráticas, sin embargo, a pesar que los ciudadanos demuestran tener un alto interés por la política, a veces parece que los políticos tienen poco interés por la política.

Digo esto porque es realmente estimulante observar como los candidatos Obama y McCain se han sometido a todo tipo de entrevistas y debates en aras de buscar los votos para el próximo 4 de noviembre. Hasta tal extremo llega el afán por estar en los medios de los candidatos que la propia Sarah Palin no ha dudado en prestarse a su propia parodia en Saturday Night Live.

En España los políticos tienen miedo, mucho miedo a los medios. Muy pocos se atreven a ir a programas de humor, temen ser puestos en apuros y prefieren el sosiego y el ambiente cómodo de la prensa escrita o de los programas informativos y a ser posible en los medios afines.

Del mismo modo los políticos españoles huyen del debate, sin ir más lejos, en las pasadas elecciones generales, volvieron los debates televisivos entre los candidatos después de más de diez años sin producirse y es que el que va ganando en las encuestas no suele querer exponerse al riesgo de decir algo indebido o pone unas condiciones imposibles para impedir la celebración del debate.

A pesar de todo no creo que el sistema político norteamericano sea mejor que el español, es más, creo que el de este lado del océano da lugar a una mayor pluralidad política, pero el concepto general tan presente en la sociedad americana, de la importancia de los medios y la voluntad de los candidatos de comparecer ante ellos es algo que nos debería hacer reflexionar a periodistas y políticos, al menos aquí en España.